eros desencadenado-dante bertini

miércoles, 27 de agosto de 2008





Gracias a Dante,
me ha prestado sus palabras
para que las até con mi voz







Llega como un invasor silencioso y astuto a trastocarlo todo.
Sin horarios ni avisos previos, se aposenta en nuestro corazón;
a veces como un soplo lírico,
otras como una pesada carga.
Desde allí, con un goteo silencioso,
inunda nuestro cuerpo desarmado.
A través de la sangre que hasta ayer ignorábamos,
va dejando mensajes sin palabras y certeros
anuncios en todos nuestros músculos.
Despierta lo que estaba dormido,
aletarga el sentido común,
nos sumerge nuevamente en la selva.
El terciopelo se convierte en metáfora y la seda en crujido.
Las barreras saltan por los aires,
y si no lo hacen,
todo nuestro ser, convertido en carcelero de sí mismo,
explota.
Las manos se escapan de los puños,
las piernas corren tras las piernas,
la piel es el único paisaje que interesa.
Las ventanas cotidianas,
veladas por pesadas cortinas de aburrido cansancio,
se abren al vacío y una ráfaga estremecedora,
sin nombre ni sentido,
lo vuela todo.
Allí van nuestros papeles ordenados,
la paz y la cordura;
los esquemas de vida,
los horarios escritos,
las citas de negocios,
las dietas y las prevenciones.
¿Para qué sirven las manos despojadas de herramientas,
de utilidad precisa, de labor y salario,
si no es para investigar nuestros cambios,
para tocar al otro cuerpo?


puedes leer el poema completo aquí: eros desencadenado , a disfrutar


© 2008 Alma

haiku lluvioso

martes, 26 de agosto de 2008





gota de lluvia
besa dulce mi boca
y no me moja








© 2008 Alma

derecho de admisión

viernes, 22 de agosto de 2008




Cenamos con la injusticia sentada entre los dos. La injusticia se bebió un vaso de vino y comió con ganas, mientras nosotros apartábamos la pasta que había en el plato y picoteábamos la ensalada. Estábamos dominados por el miedo, y la injusticia se sentó con nosotros, gorda y victoriosa, intocable.


del libro Mentiras piadosas de Lisa Unger




quiero que mi Alma tenga derecho de admisión, no quiero que la injusticia (o algún otro visitante indeseable) se siente a mi mesa


© 2008 Alma

el caos calmo de agosto

lunes, 18 de agosto de 2008

- Tu si que sabes Alma. Vacaciones en septiembre, en agosto poquito que hacer, aire acondicionado, jornada reducida, sales a tomar algo sin problemas y cuando todos vuelven, tu preparada y lista para tus ansiadas vacaciones. -

Si no he escuchado esta frase mas de veinte veces estas últimas semanas, estamos en diciembre y esta nevando. No hace falta que mires por la ventana, que no, no nieva.
Y yo, carita de circunstancias, sonrisa forzada, murmurando entre dientes algo que me niego a repetir por si hay niños leyendo, que los debe haber porque estarán de vacaciones. Y si cuento lo del caos del trabajo, peor, porque nadie me cree y me tildan de presunta y miserable quejica.
Pero yo lo cuento, no sea que además de pasar las de san quintín este verano, encima no pueda desahogarme verbalmente, o manuscritamente.

Primero, sí, en verano tenemos algo menos de trabajo o mejor dicho, menos exigencias de rapidez porque nuestro amados y nunca suficientemente ponderados jefes, están de vacaciones (todos en agosto que casualidad). Menos trabajo pues, pero donde normalmente somos veinte trabajando, nos hemos quedado cuatro y medio, una de las chicas esta a punto de parir, en el término literal de la palabra, y entre el calor y el abultado vientre pues no le permitimos que haga mucho, somos pocos pero considerados. Con estos datos, no hace falta ser un Einstein para darse cuenta de que las proporciones y reparticiones de trabajo, no acaban de cuadrar.
Segundo, tenemos aire acondicionado, pero de juguete, los que pagan las facturas deben haberse ido de vacaciones, en agosto que casualidad, y el aire acondicionado no va, treinta y dos grados en el despacho. Llamas al servicio técnico y de vacaciones, en agosto que casualidad. Prohibido terminantemente encender ventiladores, pasas de todo y enciendes uno pequeñito que te traes de tu casa escondido en un enorme bolso, sobrecarga en la red y se disparan los relés que alguien desconocido vuelve a su sitio instantáneamente. Apuntado queda para próximas historias, “el misterio de los relés que se activan solos”. Y encima bronca del jefe de mantenimiento, que no se ha ido de vacaciones en agosto, que casualidad.
Tercero, sí, puedo salir cuando quiera a tomar una cervecita o un café, puedo incluso ir a ver escaparates y adentrarme en lo que pueda quedar en el mundo de las rebajas, pero fíjate, todos los bares y las tiendas cerrados, por vacaciones, en agosto que casualidad. Sólo están abiertas algunas cafeterías con licencia universal, pero como todos los afortunados que nos quedamos a trabajar en agosto, vamos a la misma, entre otras cosas porque no hay más, necesitamos pedir turno con dos horas de antelación, que ríete tu del concierto de Madonna que se nos avecina.
Cuarto y último o penúltimo, sí, cuando llegue septiembre me iré de vacaciones, cuando todos vuelvan me iré de vacaciones, sinceramente no se en que condiciones, porque aún tendré tiempo de que los que vuelven, me enseñen sus maravillosas fotos familiares, digitales eso sí, de gente absolutamente desconocida, de cuñados y primos de lo más selecto. Que ganas me dan, si aún tengo fuerzas para irme a algún sitio, de dejarme la cámara en casa y bajo llave. Aún tendré tiempo de que todos presuman de piel bronceada ante mi, ante mi, que cojo vacaciones en septiembre y lo más tarde posible porque no puedo tomar el sol.
A disfrutar pues de la maravillosa experiencia de trabajar en agosto, un caos calmo total.



© 2008 Alma

la fuerza de la costumbre

lunes, 11 de agosto de 2008

Acabo de caer en la cuenta, pero ya es demasiado tarde. El caso es que me he levantado pronto y he subido, como siempre medio dormida, al autobús.
He saludado y sonreído a algunos pasajeros que conozco de vista y que como yo misma hacen este recorrido habitualmente. Frases cotidianas de cortesía.
Otra vez al curro -
- Si, menos mal que ya es jueves y se aproxima el fin de semana -
Pronto me he sumergido en el balanceo del movimiento y me he enfrascado en mi música y en mis bostezos. Una vez en mi parada, bajo corriendo intentando no perder mas tiempo. Aún así me entretengo en el quiosco un ratito charlando con el vendedor mientras compro un periódico y un bonobús. Nueva charla intrascendente en el ascensor.
- Que día tan soleado ha salido
- Estaríamos mejor en la playa
Después de coger un café de la maquina, me preparo sentada delante del ordenador a empezar la jornada. Me da la impresión de que alguien ha revuelto los papeles de mi mesa, pero hay tantos que es difícil de averiguar. Intento introducir mi contraseña, pero por tercera vez en la pantalla se lee lo mismo: "El usuario no existe".
Es en ese momento cuando me doy cuenta de que hace tres meses que me jubilé.


© 2008 Alma

sin cobertura

domingo, 3 de agosto de 2008



Este desasosegante calor nos deja...
sin ganas de escribir
sin posibilidad de hablar
sin ánimo de imaginar
sin cobertura.



Óleo de Desson




© 2008 Alma