lo infinitesimal

viernes, 30 de enero de 2009





estos días
olvidado el rumor cotidiano
del trabajo
abandonada la rutina
por sabático reposo
comprando vida en instantes
envasando poesía en frasco pequeño
redescubro el placer
de derramar mi curiosidad
en lo infinitesimal


ilustracion de Sebastian Garreton



© 2009 Alma

placer escondido

lunes, 26 de enero de 2009

De pequeña no me dejaban leer, rectifico, no me dejaban leer tanto como yo hubiera querido. Devoraba los libros, toda clase de libros. No era esta la causa de que no me dejaran leer, no. Mis padres mantuvieron la sana costumbre de permitirme leer lo que cayera en mis manos, con la única condición de preguntar siempre que no entendiera algo. Me prohibían leer tanto, para que no se dañara mi vista, de hecho ya algo estropeada.

Por eso, adquirí la costumbre de ir a menudo al lavabo. La niña mas meona y cagona del mundo es el sobrenombre que entonces debería haber adquirido. Me descubrían enseguida claro, no existían entonces (al menos para nosotros), las casas con dos baños, y en cuanto alguien de mi familia o alguna visita, deseaba evacuar, allí que me pillaban, en plena lectura. Igual me encontraban leyendo La Odisea que las novelas de Marcial Lafuente Estefanía, incluso y aún siendo poco romanticona, alguna de las de Corín Tellado, tan denostada ella, la mujer, dicen, que mas ha vendido en castellano después de Cervantes y su Quijote. Y he de añadir, que no era fácil estar allí tanto tiempo, teniendo en cuenta que en aquella época vivía en plenos Pirineos y no teníamos calefacción. Creo que desde entonces y curada ya de cualquier virus invernal, no he cogido ninguna gripe, algún resfriadillo molesto pero nada más.

Fue en el lavabo, más que en el colegio de la época, donde adquirí un extenso y cuidado vocabulario. Una escuela de lo más efectiva ese retrete mío.

Por supuesto ahora nadie me impide leer, quizás la vista, que no cuidé lo que debiera en su momento, mea culpa, pero cuando mi visita al baño se prevé de más larga duración, llevo como acompañante el libro que estoy leyendo. Y hoy, allí sentada, calentita con mi calefacción, leo: “La muchacha dio un grito; no hacía falta más….” y disfruto de “La música del adiós” de Ian Rankin.


Si leer es un placer, que lo es, lo he disfrutado a tope, lo disfruto, lo disfrutaré. A veces, a escondidas.



Ilustración de anne julie aubry


© 2009 Alma

posiblemente estos versos

miércoles, 21 de enero de 2009



Posibilidades


Santiago Azar



en mi voz



Posiblemente esta pluma esté quebrada
y se desnude como un animal herido.
Probablemente mañana a la hora del té
se escuche suciamente por radio y televisión
que van mil, dos mil o tres mil muertos,
mientras los bombarderos se hacen de los cielos del mundo
regalando la fragancia de la muerte
a los rostros de los primeros niños.
Sin embargo, yo acá, tan lejos,
en una actitud totalmente rebelde,
haré sonar mis muelas con el pan crujiente
en señal de protesta.
Posiblemente estos versos
no sean más que una mosca molesta y porfiada
que causará desagrado en tus vacaciones,
que engrasará el papel claro de las publicaciones,
que se orinará de pie en las conversaciones inertes.
Posiblemente temprano callaré,
pero no será por voluntad propia,
será ese niño que desde el fondo de la muerte
tapará mi boca con una de sus manos
y con la otra, disparará una bala para occidente.


© 2009 Alma



vomitando vida

jueves, 15 de enero de 2009

ilustración de
anne julie aubry




me disparó justo en el pecho
pero nací diferente
y donde debía haber estado el corazón
palpitaba un bosque de abedules
y era savia lo que fluía de mis heridas
me disparó justo en el pecho
y al caer sobre la tierra mojada
de mi boca brotó un reguero de hormigas
quería matarme y creó una reina

en mi voz

© 2009 Alma


renacerme

lunes, 12 de enero de 2009


ilustración de mima lanza

mañana me dirigiré al mar
quiero que me cuente el húmedo secreto
que esconden sus vaivenes
me adentraré en su insólita calma
sumergiré mi piel en la ebria espuma
borrará la palabra que llevo escrita
ese cerrado círculo del zodiaco
que me impide avanzar
y ese bautismo
me hará renacer


en mi voz


© 2009 Alma

infusión de amanecer

lunes, 5 de enero de 2009




infusión para Penélope:
despierta y se un hermoso continente


ilustración de July Macuada

reposas sobre tu lecho de hierba
pareces dulcemente dormida
embelesada en un lejano sueño que no existe
pero es la narcótica valeriana del recuerdo
la que no te deja amanecer,
te traigo para amansar despertares
manzanilla que calme tus mariposas
orégano para expulsar tus humores
caléndula para cauterizar memorias
cúrcuma para los espasmos del alma
sólo son placebos para tragarse una historia
pero es lo único que puedo darte


en mi voz (algo resfriada)



© 2009 Alma