casting de poetas

domingo, 27 de septiembre de 2009



variaciones sobre un texto de Jota Siroco



Estaban todos allí, los de poblada barba cantores de las ajenas injusticias, los de gruesas gafas de concha adoradores de lo sublime y lo subliminal, la defensora de todas las causas justificablemente imperfectas y el llorón de soledades y miserias. Faltaba el de los egregios homenajes a los poetas muertos, quizás dando el pésame en algún entierro contemplando con lascivia el caro escote de la viuda. Llegó tarde, pero llegó, el contador de pieles y sábanas, ingles y sexos, todos metafóricos e intraducibles.
-¿Tu que haces aquí?- preguntaron. -No pareces abandonada, ni lloras por las esquinas, ni mueres de amor, ni tan siquiera pareces estar sola, ¿pretendes destruir nuestro chiringuito de la lágrima y de la soledad?-.
 -Si se me permite- dije -he oído que a todo el que se presenta al casting le ofrecen un refrigerio para mitigar el nerviosismo de la espera- porque, pensé, si una cosa es cierta en la leyenda maldita del poeta, es que de normal pasa hambre. Salí de allí sin ser elegida y a falta de jamón, ahíta de versos y canciones recocidos en caldo de puchero, dispuesta y preparada para la oposición a funcionario.




Caricaturas de Baldomero Fernández Moreno, Jean Arp, Ramón Gómez de la Serna, César Fernández Moreno, Oliverio Girondo y Jacques Prévert. Aparecen en el libro "Narices, buhítos, volcanes y otros poemas ilustrados", editorial Media Vaca, colección "Libros para niños", Valencia, 1998.

© 2009 Alma

hablando para mí

lunes, 21 de septiembre de 2009

...ocurrencias mientras leo a Roque Dalton

Desde esta cárcel, cuando se me mueren los amigos sólo mueren sus nombres. A los locos no nos quedan bien los nombres, aquéllos que olvidamos aunque no olvidemos las humedades de nuestro dolor que inventa pieles donde crear un himno para verte desnudo en la ribera de la risa. Dolor el de las serpientes sin párpados que nos inyectan su veneno porque no pueden incluirnos en la sombra. Dolor el que nos sitúa en esa mayoría que forman los muertos cada vez más indóciles, irónicos y preguntones.Yo sería un gran muerto. Dolor el de mi padre de cuya locura era yo su único súbdito y ungió en mi frente la ceniza para que mirara siempre hacia arriba donde habita la religión y así tropezar a cada paso para romperme terrenalmente el alma.
Finaliza septiembre y es difícil no morir aunque este derecho queda cínicamente derogado porque debo el recibo de la luz. Os habla, más que yo, mi último vino mientras mi piel bebe sombras. Y es lo más que se me ocurre decir al respecto. Quizás que el corazón sin tus manos es mi enemigo en el pecho, pero que ha terminado la hora de la ceniza para mi corazón. Hace frío sin ti, pero se vive.





© 2009 Alma

la ebriedad de la orquídea

lunes, 14 de septiembre de 2009







ilustración de Leandro Lamas




detengo mi mano
a un palmo de tu piel
me aburre que duermas
mientras compro insomnio
en cópula con la poesía
me haces reír porque ignoras
la suma del cuadrado de los catetos
me indigna que encojas los hombros
cuando nombro a Sabines
eres tan vano
contemplo tu belleza
de nocturno animal
de gimnástico sexo
proporción exacta para mi vientre
el deseo recorre mis manos
quiero romper su urgencia
dejo caer la poesía bajo la cama
recorro el palmo que separa
nuestras diferencias
ya escribiré mañana
la ebriedad de la orquídea

en mi voz       



© 2009 Alma

toma de conciencia

miércoles, 9 de septiembre de 2009


ilustración de Mara Sicca


Porque soy algo más ahora por fin lo sé,
que una persona, un cuerpo y la celda de un nombre.
Yo soy un ancho patio, una gran casa abierta:
yo soy una memoria.

Rosario Castellanos


para leer (y escuchar en mi voz) el poema completo, aquí: toma de conciencia



© 2009 Alma

piel adentro

miércoles, 2 de septiembre de 2009




en mi voz





ilustración de ana lúcia amézquita




nuestro coito es tiempo vacío
que quiero ganarle a tu encierro
un calabozo en el que su mísero recuerdo
migra en tu terror a ser
quiero matar la muerte
que atenaza tu vientre
la realidad subterránea de tu piel
que cavo con mi frágil dignidad
para que entre la luz
y mute tu ceguera
¿qué más he de hacer
para que olvides?


© 2009 Alma