variaciones sobre un texto de Jota Siroco
Estaban todos allí, los de poblada barba cantores de las ajenas injusticias, los de gruesas gafas de concha adoradores de lo sublime y lo subliminal, la defensora de todas las causas justificablemente imperfectas y el llorón de soledades y miserias. Faltaba el de los egregios homenajes a los poetas muertos, quizás dando el pésame en algún entierro contemplando con lascivia el caro escote de la viuda. Llegó tarde, pero llegó, el contador de pieles y sábanas, ingles y sexos, todos metafóricos e intraducibles. -¿Tu que haces aquí?- preguntaron. -No pareces abandonada, ni lloras por las esquinas, ni mueres de amor, ni tan siquiera pareces estar sola, ¿pretendes destruir nuestro chiringuito de la lágrima y de la soledad?-.
-Si se me permite- dije -he oído que a todo el que se presenta al casting le ofrecen un refrigerio para mitigar el nerviosismo de la espera- porque, pensé, si una cosa es cierta en la leyenda maldita del poeta, es que de normal pasa hambre. Salí de allí sin ser elegida y a falta de jamón, ahíta de versos y canciones recocidos en caldo de puchero, dispuesta y preparada para la oposición a funcionario.
poetas-ilustración de carlos ortin
Caricaturas de Baldomero Fernández Moreno, Jean Arp, Ramón Gómez de la Serna, César Fernández Moreno, Oliverio Girondo y Jacques Prévert. Aparecen en el libro "Narices, buhítos, volcanes y otros poemas ilustrados", editorial Media Vaca, colección "Libros para niños", Valencia, 1998.
© 2009 Alma
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