haikulandia

jueves, 29 de octubre de 2009


concurso de haikus aquí: premio BCN haiku 2009, atrévete



me abandonas
ríe cruel la noche
mi desespero






triste desidia
atraviesa la nada
no tiene alas





© 2009 Alma

tu desgana, mi carencia

viernes, 23 de octubre de 2009


Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

Alejandra Pizarnik



ilustración de anna lisa miele



maldigo al dios
que no le dio alas a tu apatía
y permite que musites las palabras
con la gélida inocencia
del que no quiere convocarlas
y hace que salten de tus manos a mis ojos
estrellándose en mi rutinaria entrega
si supiera haría con mi voz
las alas sin peso de un gorrión
que picoteará tu desgana
porque es ella la que me impide volar
hacía el rutinario y solitario regocijo


en mi voz       


© 2009 Alma

desordenado otoño

sábado, 17 de octubre de 2009



José Luis Gaitán al que podeis ver en el díscolo taller de Joe me ha dibujado así, gracias Joe, para ti: un desordenado otoño


el desordenado otoño
enciende una ligera brisa
que convierte mi pelo
en bandera de mis ganas
llamándote
escucha el flamígero sonido
que desordena mi cabello
porque no puedo gritar
y te necesito



en mi voz       



© 2009 Alma

por hoy se acabo la tinta...

martes, 13 de octubre de 2009

...o esto no es un poema






en mi voz       




las palabras de un poema
pisaron la mina de mi lápiz
y quedaron presas
en las negras jaulas
del cuadriculado papel
por hoy se acabo la tinta
otrora del calamar
devuelta a la cala
hundida en el mar
enterrada en cal
por amar
por hoy se acabo el poema




© 2009 Alma

desnudo y para siempre

domingo, 4 de octubre de 2009

un poema de Carilda Oliver

en mi voz       



Errática,
sin vino,
profesional del fósforo,
cuando tú
haciendo un remolino de ilusiones,
con ese estruendo del laurel,
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.
Un poco demasiada,
como mirándome los pies,
cuando tú,
domingo rápido,
parada del vidrio,
hincaste el baño con tu gesto de animal profundo.
El agua,
ay,
quedó colgando entre mis ojos y tu carne
como una telaraña, desnudándote más.
Entendida por el demonio,
bárbara,
tuve un acceso de locura,
un punto apenas de explosión atómica,
un apogeo del clavel preciso
y creí.
(Creer es desear tu sexo y darle de comer a una paloma)
Se fue cayendo
la mañana.
El vicio de la estrella
saliendo así de entre tus párpados
era la luz
que yo he llamdo lágrimas;
relámpago que empieza aquí y después de verle
no morimos.
(Vete,
dolor que lo menciona:
al innombrable se le pone tumba,
en paz quedamos
y luego va una por el mundo como quien nunca tuvo
cosas inmortales).
Estaba, sí, después del beso,
pidiéndole perdón a las paredes;
estaba como paréndome otra vez,
como de niña bajo el vientre,
como palideciendo mucho,
como casi,
como empezando a ser
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.
Todo el naufragio se paró de pronto,
todo en octubre se hizo pan,
misericordia el tiempo.
Otoño. estatua germinal del cuarto,
lúgubre hermosura de los huesos;
sin usarme,
sin yo misma,
naciendo a los temblores importantes,
a la pequeña abertura de la dicha
si llueve y canto;
más tú que nada,
médula del presagio,
sólo un negocio del asombro,
sólo un trémulo palacio donde goteaban
noes ineluctables,
sólo la música que escuchó el verdugo,
azucenado nervio,
estaba
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.


© 2009 Alma