Cocinando una sopa de palabras
mientras leo a Pablo Ruoppolo
ilustración de Laura Sua
No resisto la tentación de escribir metáforas y lo advierto porque si estás harto de poesía no debes seguir leyendo. Pero lees. Hay palabras libres encerradas en los libros y palabras alegres empotradas entre adoquines. Algunas palabras caen rotas del cielo y empapan mi alma trayendo mensajes de añoranza, lavo mis manos en esa agua salada de la palabra para recuperar mi esencia, las recojo y construyo con ellas una isla de palabras bonitas, de muchos adjetivos y pocos verbos. Y de metáforas….Quiero escribir metáforas sobre tus manos y tus pies pero solo me vienen a la mente las que ya han sido escritas por Neruda, pero tus manos y tus pies permanecen ajenos al patetismo de esta poesía, y lo único que en realidad importa es que están ahí, independientes de mis palabras. Me harto de la búsqueda, ya no quiero poesías con rima que amarren mis palabras, ni metonimias, ni poesía formal, ni nada, poesía sin nada, poesía caduca, solo quiero vomitar y escupir palabras para alejar de mi esta paranoia, esta fijación sobre tus manos y tus pies. Y las retuerzo, las palabras, las aprieto, las estrujo, intento combinarlas pero no puedo, no quieren que agarre ningún pensamiento. Aparecen las palabras calladas, la poesía muerta y su reencarnación en prosa, pero quiero terminar esta poesía, y para eso, valgan las palabras más frías, vulgares, vacías y tontas: manos y pies.
© 2009 Alma